
ENCUENTS
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ARTICULO
Revista de Ciencias Humanas,Teoría Social y Pensamiento Crítico
N° 28 Septiembre – Diciembre (2026). 150-163
la interconexión espiritual y la verdad
última. La comprensión hebrea de la
realidad está moldeada por varios
-
bra hebrea moderna para realidad o
existencia es Metzi’ut (pronunciado
me-tzi-ut). Comparte la misma raíz de
tres letras que el verbo limtzo), que
significa “encontrar”.
Desde esta perspectiva, la reali-
dad es algo de lo que estamos acti-
vamente encargados de descubrir o
encontrar, en lugar de simplemente
experimentarlo pasivamente.
Por su parte, ese bagaje separa
la realidad de este mundo con la del
mundo que novemos, pero que estpa
presente, a través del término Olam ()
encontrado pero “mundo” o “univer-
so” es Olam), que proviene del verbo
(ocultar o esconder).
Por supuesto que hay una diferen-
cia radical entre el universo de Witt-
genstein y el que procede de la filo-
sofía judía, en lo relativo que solo la
segunda se percibe como una teolo-
gía judía, por la que el mundo físico se
entiende como “el escondite de Di’s”.
En la obra de Wiitgenstein estas
nociones son similares pero se extraen
de cualquier posibilidad de indicar la
existencia de algo detrás que aun no
sabermos revelar,por lo que no habría
sentido divino a la búsqueda de con-
textos. Para la filosofía judía la crea-
ción actúa como un velo que oculta la
presencia absoluta del Creador, por lo
tanto, el propósito de la existencia hu-
mana es atravesar esta ambigüedad,
mirar más allá de lo físico y buscar
la verdad divina. En la obra del autor
austríaco, no hay más sentido que
preguntarse el sentido de las palabras,
esto es, la unica realidad a la que pde-
mos acceder, la de los enunciados.
Sin emabrgo, utilizando el mismo
ejercicio que se dio a los dicentes de
la Universidad Técnica de Cotopaxi, sí
es posible ver en ambos ángulos una
-
dad (solo que en las formulaciones más
esotéricas del judaísmo, se afirmaría de
la existencia de una realidad última).
En el misticismo judío (Cábala), la
realidad física a menudo se considera
una “sombra” de la verdadera realidad
espiritual. Como en la ley de la relati-
vidad, el Infinito divino equivaldría a la
luz: La única realidad absoluta e inde-
pendiente. En Wittgenstein, esto tam-
poco exstiría, pero sí la noción de que
el enunciado implica una ilusión, y por
tanto, la imposibilidad de realidad sino
a través de la idea de “lo encontrado”.
La percepción, sin embargo, en las
dos tradiciones, coincide: La totalidad
de la existencia está impulsada por
una sustancia fundamental: la “vo-
luntad de saber” (sentido mismo de
la filosofía y la “voluntad de recibir”
-deseo de placer-). A medida que los
individuos exploran la realidad a tra-
vés de los enunciados, su definición
de la realidad se expande de lo estric-
tamente material a una comprensión
más profunda de la conexión contex-
tual, como en un juego de espejos,
dando sentido a la noción wittgens-
teiniana de juegos lingüísticos.
¿Qué otra disciplina mejor que la
literatura podría permitirnos acceder
a esos planos de significados y
contextos? De ello se desprende la
importancia de comprender los alcan-
ces de estas técnicas que, aun hoy
precariamente, se exploran.
La LIteratura coMo
PráctIca deL desarroLLo
congInItIVo
Abordar la interpretación de sím-
bolos literarios como estrategia
didáctica en la enseñanza de la li-
teratura, implica necesariamente
-
que el símbolo literario no es un signo
arbitrario que remite a un significado
externo, sino que se significa esen-
cialmente a sí mismo dentro de la re-
lación con el texto y su interpretación