
ENCUENTS
82
Revista de Ciencias Humanas,Teoría Social y Pensamiento Crítico
N° 28 Septiembre – Diciembre (2026). PP: 72-96
ARTICULO
rante que conocemos hoy como Cris-
importante señalar que, a diferencia
del caso español, los portugueses
permitieron abiertamente el despla-
zamiento de los judíos a sus colonias
en América, lo que facilitó migracio-
nes masivas. Así lo explica Wachtel:
“Recordemos primero algunos datos
demográficos fundamentales: en el
continente americano, fue a Brasil a
donde emigraron en mayor número
los cristianos nuevos portugueses, y
allí, muy probablemente, en compa-
ración con la metrópoli y los demás
territorios coloniales, constituían la
población más densa. Es cierto que
varios edictos reales prohibieron o in-
tentaron limitar, en varias ocasiones,
la emigración de cristianos nuevos a
América, pero hubo muchas maneras
de eludirlos o violarlos, aunque, pa-
radójicamente, durante los siglos XVI
condenados por los tribunales de la
Inquisición a ser deportados a Brasil!
-
dísticas precisas, pero, según la esti-
mación de historiadores acreditados
sobre el asentamiento de la colonia
portuguesa, los cristianos nuevos allí
«constituyeron durante mucho tiem-
po la mayoría de la población blan-
ca»; hacia mediados del siglo XVII,
representaban al menos un tercio de
la población total, y en algunas zonas
más de la mitad. La afluencia de es-
tos migrantes incluso se extendió, por
así decirlo, a los territorios españoles
del Río de la Plata, para los cuales los
censos de residentes “extranjeros”
proporcionan algunos datos cuan-
titativos: así, en Buenos Aires, alre-
dedor de 1620, el grupo “portugués”
alcanzaba alrededor del 25% de la
Las fuentes indican que estos pri-
meros viajes se iniciaron en el Cari-
be, y aunque se discute cuál habría
sido la primera isla habitada por ellos
-
ron preponderancia por su relación
comercial y la permisividad portugue-
sa y holandesa. Del control marítimo
de estos primeros pobladores judíos,
se consolidó la importancia comercial
de Coro, y se extendió, a través de las
formas ilícitas de comercio, por puer-
tos de los dos lados de la Península
Guajira (hoy frontera entre Venezuela
y Colombia). Ya entonces esta relación
está descrita como parte de la vida de
la piratería y corsarios en ese mar:
-
-
garon a conocer la costa venezolana
a partir del siglo XVII sea por propia
voluntad, como consecuencia de un
naufragio o en calidad de prisioneros
tomados por la patrulla marítima es-
pañola. Unos 25 años después que la
isla fuera ocupada por los holandeses
en ella, ocupándose principalmente
-
ciosos y persistentes fueron en esta
ocupación y tanto prosperaron en ella,
que menos de un siglo más tarde un
documento afirma que ‘casi toda la
manos de los judíos que hasta han
equipado a los corsarios’ que acom-
pañan a las flotillas para defender-
las de los piratas que infestaban las
aguas. Fueron estos navegantes los
primeros judíos que tomaron contac-
to con la costa norteña de la América
de Sur, tocando principalmente en los
-
La aparición de importantes co-
munidades en Recife muestra un
proceso similar. De esta ciudad se
extendieron las poblaciones hacia el
se indica en una anterior cita de Wa-
chtel, algunos otros grupos buscaron
las rutas de la minería, hacia el sur, en
las colonias españolas del Rio de La
norte americano, los judíos que entra-
ron por Veracruz se habrían desplaza-
do a Guadalajara, también buscando
los caminos de la minería (Israel 2002,
entraron por Curazao entraron a la
Península de Paraguaná en territorio
español, y allí habrían auspiciado la
fundación de Coro, esto es, la primera
capital de lo que se denominaría Ca-
pitanía General de Venezuela, y desa-
rrollado actividades comerciales des-
de Curazao hasta los Andes trujillanos
Con la consolidación de las rutas
marítimas de la extracción minera, se