
Diana Pinto Sierra y Lizeth Reyes-Ruiz
El muralismo universitario como currículo visual implícito...
ENCUENTS
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ARTICULO
INTRODUCCIÓN
En la última década, el muralismo
ha dejado de ser interpretado exclu-
sivamente como una manifestación
estética del arte público para consoli-
darse como un fenómeno sociocultu-
ral con capacidad de incidir en la con-
figuración simbólica de los territorios.
Diversas investigaciones han eviden-
ciado que estas intervenciones visua-
les no solo poseen valores históricos,
estéticos y antropológicos, sino que
participan activamente en procesos
de construcción de memoria e identi-
contextos urbanos contemporáneos,
el muralismo ha sido asociado con
dinámicas de revitalización espacial
y placemaking, mostrando impactos
en la actividad peatonal, la econo-
mía local y la valorización inmobilia-
ria, aunque también tensionado por
fenómenos de gentrificación (Jeong
la comprensión del mural más allá de
lo artístico, situándolo como actor re-
levante en la organización material y
simbólica del espacio social.
Paralelamente, una línea creciente
de investigación ha destacado el po-
tencial comunicativo del muralismo.
Estas producciones funcionan como
dispositivos de difusión de informa-
ción, fortalecimiento del discurso
público y construcción de narrativas
Desde esta perspectiva, el mural pue-
de entenderse como una infraestruc-
tura visual que media procesos de
significación compartida. No obstan-
te, aunque el campo ha avanzado en
reconocer su dimensión sociopolítica
y patrimonial, la articulación sistemá-
tica entre muralismo y currículo per-
manece escasamente desarrollada
en la investigación sobre educación
superior.
La noción de currículo implícito o
currículo oculto ha sido ampliamente
desarrollada en la teoría pedagógi-
ca para referirse al conjunto de va-
lores, actitudes y disposiciones que
se transmiten en los procesos edu-
cativos más allá del currículo formal
-
mite comprender que la formación
no ocurre exclusivamente a través de
contenidos planificados, sino también
mediante prácticas simbólicas, diná-
micas institucionales y configuracio-
nes espaciales que modelan subjeti-
vidades. Desde este enfoque, resulta
pertinente examinar si el paisaje vi-
sual universitario y específicamente el
muralismo puede constituirse en una
dimensión material del currículo implí-
cito en la educación superior.
En el ámbito universitario, el espa-
cio no es un mero contenedor arqui-
tectónico, sino un entorno formativo
donde se articulan identidad institu-
cional, memoria colectiva y posicio-
namientos críticos. Investigaciones
sobre diseño curricular y ciudad edu-
cadora han señalado que el territorio
educativo influye en la construcción
de proyectos de vida y en la confi-
guración de sentidos de pertenencia
amplía la noción tradicional de currí-
culo al integrar el entorno y la expe-
riencia espacial como componentes
formativos. En consecuencia, el cam-
pus puede comprenderse como te-
rritorio educativo visual en el que las
imágenes participan activamente en
la producción de significado.
A esta dimensión territorial se
suma el reconocimiento del mural uni-
versitario como archivo simbólico de
memoria regional. Estudios recientes
han documentado cómo determina-
das intervenciones visuales en cam-
pus universitarios funcionan como
recursos educativos abiertos que ar-
ticulan identidad cultural e institucio-
Sin embargo, estos enfoques tienden
a analizar el mural desde perspectivas
sectorizadas urbanas, patrimoniales o
comunicativas sin integrarlas explíci-
tamente dentro de un marco curricu-
lar que permita comprender su inci-
dencia formativa estructural.