
ENCUENTS
Revista de Ciencias Humanas,Teoría Social y Pensamiento Crítico
N° 27 Mayo – Agosto (2026). PP: 14-27
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ARTICULO
tivación. En este sentido, la merito-
cracia no solo constituye un principio
de organización social, sino una ideo-
logía que penetra las formas de pen-
sar, sentir y actuar de los individuos,
configurando una moral basada en la
productividad y la autosuficiencia.
Desde esta perspectiva, el mérito
se convierte en el valor central que le-
gitima las jerarquías sociales, sustitu-
yendo la igualdad por la ilusión de mo-
profundizan en esta crítica, desta-
cando cómo las economías capitalis-
tas liberales adoptan la meritocracia
como una narrativa de justicia que
en realidad oculta las estructuras de
privilegio. En consecuencia, las des-
igualdades materiales y simbólicas se
mantienen e incluso se profundizan
bajo el discurso del esfuerzo indivi-
dual. El marco neoliberal y la globali-
zación han intensificado la brecha en-
tre los sectores sociales, produciendo
una distribución desigual no solo de
los bienes materiales, sino también de
las oportunidades educativas y labo-
rales. La medición de estas desigual-
dades se refleja en indicadores como
el coeficiente de Gini, que para Espa-
dentro de un rango histórico que fluc-
políticas de mercado y la privatización
progresiva de servicios públicos -en-
tre ellos la educación-han acentuado
la concentración de la riqueza y limi-
tado el acceso equitativo a recursos
formativos.
El impacto de estas dinámicas no
se limita a la economía. La desigual-
dad estructural afecta la posibilidad
de ejercer derechos fundamentales
reconocidos por los Derechos Huma-
nos, como el derecho a la igualdad y
y el derecho a la educación de calidad
-
acceso a una educación de calidad
continúa condicionado por variables
como la clase social, el género o el te-
rritorio. Estudios recientes muestran
que la comunidad autónoma donde
se nace determina de manera signi-
ficativa las oportunidades educativas:
mientras Madrid supera en un 40 %
la media nacional de oportunida-
des, regiones como Murcia se sitúan
un 30 % por debajo (Curull-Sentís y
solo es económica, sino interseccio-
nal. Factores como la raza, el origen
migratorio, la orientación sexual o la
discapacidad agravan las condiciones
de exclusión. La perspectiva de la in-
terseccionalidad permite comprender
cómo las desigualdades se entrelazan,
afectando de manera diferenciada a
grupos sociales específicos (Crens-
ideal meritocrático se revela como un
dispositivo ideológico que oculta las
bases materiales de la desigualdad y
desplaza la responsabilidad hacia el
individuo.
Desde la sociología y la pedago-
gía crítica, se han desarrollado teo-
rías fundamentales para comprender
cómo el sistema educativo reproduce
las jerarquías sociales. Pierre Bourdieu
y Jean-Claude Passeron, en La repro-
ducción
estructuras de poder se perpetúan a
través del capital cultural, económico,
social y simbólico. La escuela, lejos
de ser un espacio neutral, legitima las
desigualdades al presentar como mé-
rito lo que en realidad responde a la
posesión previa de capital cultural. La
“violencia simbólica” -concepto cen-
tral en su teoría-explica cómo la cultu-
ra dominante impone su arbitrariedad
como norma universal, naturalizando
las diferencias de clase. En contra-
desarrolló la Teoría de la Resistencia,
que introduce la idea de agencia es-
tudiantil y la posibilidad de transfor-
mar el sistema desde dentro. Según el
autor, los estudiantes no son simples
receptores de la ideología dominan-
te, sino actores capaces de generar
resistencias culturales y pedagógicas